¿Por qué existe tan enorme diferencia en ingresos y nivel de vida entre Honduras y los países desarrollados? ¿Por qué Honduras es mucho más pobre que otros países? ¿Qué limitaciones existen para que los hondureños y hondureñas lleguen a ser más prósperas? ¿La pobreza de Honduras es perenne o puede ser erradicada?

Teorías y justificaciones se derrochan, pero en los medios de comunicación podemos identificar tres visiones claramente marcadas:

  • Desde la sociedad: concuerda que la falta de desarrollo se debe a la Corrupción, a un Estado ineficaz y a la falta de una Educación de calidad, los cuales han repercutido en la economía del país. Y este impedimento económico procede de cómo se ejerce el poder político y del monopolio de dicho poder por parte de una élite económica reducida.
  • Desde la élite económica que controla el poder político en Honduras: atribuye la falta de desarrollo económico a la narcoactividad, al cambio climático y a elementos culturales, como la ética laboral, la cual tilda de poco desarrollada.
  • Desde los asesores políticos: creen que la búsqueda del beneficio personal de la élite política a costa de la sociedad es irrelevante a la hora de comprender los problemas económicos del país, porque lo que ha faltado es el asesoramiento adecuado para asegurar la prosperidad (puede evaluar el nivel de asesoramiento de Marvin Ponce al Presidente JOH).
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La falta de desarrollo se debe a la Corrupción, a un Estado ineficaz y a la falta de una Educación de calidad

por que fracasan los países - la voz catracha

La realidad es que la mirada de la sociedad es la que tiene la razón, pues Honduras es pobre en relación a otros países por la falta de Democracia, pues ha sido gobernada por una reducida élite que busca el beneficio propio a costa de la mayor parte de la población. El poder político se ha concentrado en pocas manos y se ha utilizado para crear una gran riqueza para quienes lo ostentan. Los perdedores han sido los hondureños, como ellos mismos saben de sobra.

Países como Alemania y Estados Unidos se hicieron ricos porque sus ciudadanos derrocaron a las élites que controlaban el poder, creando sociedades en la que los derechos políticos estaban mucho más repartidos, donde el gobierno debía rendir cuentas y la gran mayoría de la población podía aprovechar las oportunidades económicas para desarrollar sus negocios a bajas tasas de interés.

No obstante, los quiebres políticos en Honduras sólo han servido para pasar las riendas del Gobierno de una élite a otra élite que recreó un sistema democráticamente débil y deficiente. Esto se aprecia por la falta de servicios básicos, de oportunidades de empleo, de carreteras, de salud pública, de la ley y del orden. Agravados por el temor constante a la delincuencia, los asesinatos, la expropiación y la extorsión, lo cual ha dejado la Democracia hondureña como una utopía, dando paso a la corrupción y a la ineptitud política que han ocasionado que hasta abrir un negocio sea una actividad peligrosa. Por eso existe una relación crucial entre prosperidad e instituciones políticas y económicas inclusivas.

En el mundo se han desarrollado dos tipos de instituciones: las instituciones económicas inclusivas y las extractivas. Las inclusivas crean igualdad de oportunidades y fomentan la inversión en habilidades y nuevas tecnologías. Éstas conducen más al crecimiento económico que las instituciones económicas extractivas -como las que promueve JOH- estructuradas para extraer recursos de la mayoría para un grupo reducido que no proporcionan incentivos para la actividad económica.

Las instituciones económicas inclusivas, respaldan y reciben el apoyo de las instituciones políticas inclusivas, es decir, las que reparten el poder político ampliamente de manera pluralista y son capaces de lograr cierto grado de centralización política para establecer la ley y el orden, la base de unos derechos de propiedad seguros y una economía de mercado inclusiva.

Las instituciones económicas extractivas están relacionadas sinérgicamente con las instituciones políticas extractivas, que concentran el poder en manos de unos pocos, que entonces tendrán incentivos para mantener y desarrollar instituciones económicas extractivas en beneficio propio y utilizar los recursos que obtengan para consolidar su control del poder político

Sin importar las políticas e inversiones que se desarrollen a futuro, mientras el Presidente Hernández (y los que vengan) siga basando su modelo político en las instituciones extractivas (concentración del poder, falta de rendición de cuentas, militarización…), se seguirá perpetuando un modelo político-económico que beneficia a unos pocos gracias al padecimiento de muchos. Esta es la principal limitante para que Honduras y sus habitantes no puedan disfrutar de la prosperidad.