Lo que se vive en el alma mater representa una ruptura flagrante entre la legitimidad del Estado de Derecho, reclamada como fundamento por todos los gobiernos, y la evidencia de las prácticas represivas, antidemocráticas y antipopulares, cada vez más acentuadas por esos mismos gobiernos, afectando finalmente al país.

75 son los estudiantes acusados por la Rectora de la UNAH, Julieta Castellanos, en el Ministerio Público bajo el delito de usurpación contra la universidad, daños y sedición, medida orientada a infundir temor al resto del estudiantado para retornar a las clases.

Como una de las mujeres más influyentes, según la revista Forbes, sus últimos años como rectora de la universidad estatal han estado permeados de sumarios por causas políticas, vulneraciones al debido proceso, a la presunción de inocencia y a la igualdad ante la ley.

La mesa de negociaciones que instauró la UNAH y el estudiantado fue infructuosa, particularmente por dos situaciones puntuales:

  • El Ministerio Público indicó en un comunicado que “en función del principio de legalidad, los procesos judiciales contra los universitarios encausados solamente pueden finalizar a su favor por sobreseimiento definitivo o provisional emitido por un Juez”, lo que también fue un llamado de atención a Castellanos para que lo dejara de utilizar como herramienta de negociación.
  • La propuesta de prediálogo de la UNAH parte diciendo que respeta el derecho a la manifestación y en su inciso octavo expresa que “los estudiantes del Movimiento Estudiantil Universitario, se comprometen al momento de la suscripción del presente acuerdo, a no tomar nuevamente edificios y paralizar el desarrollo de la actividad académica y administrativa en las instalaciones de la UNAH”, lo que rechazaron los estudiantes porque no se sabe si la situación académica va a cambiar.
por que fracasan los países - la voz catracha

Una difícil situación enfrenta Castellanos, pues el MP le cortó la herramienta de negociación y la propuesta de prediálogo fue rechazada, caldeando más el espíritu de los estudiantes al estimar que les pasaban gato por liebre.

A esto se suma que organizaciones de DD.HH. acusaron al MP de fabricar pruebas, tales como que el diputado fallecido Wilfredo Paz estaba acarreando estudiantes a las movilizaciones y que antiguos estudiantes protestantes de la UNAH están implicados, pero en realidad se encuentran fuera del país cursando sus estudios. Esta manipulación la atribuyen, supuestamente, fiscales del MP a las mismas presiones que ejerce Castellanos para lograr su victoria pírrica.

Normas y normativas

El motivo de las protestas son las normas académicas. Y es claro que, si deseamos que el país se desarrolle, elevar los estándares educativos es uno de los requerimientos. Aprobar asignaturas con el 70%, tener un índice de permanencia del 60% y abandonar la carrera a la tercera reprobación, son regulaciones aún laxas comparadas con las de otros países. El deber del estudiantado es estudiar y si no pueden cumplir, la calidad de los profesionales seguirá siendo como la actual, impactando en el desarrollo económico del país.

Sin embargo, la falta de aulas, el mal estado de los laboratorios y el bajo nivel docente son normativas que la UNAH debe solucionar para exigir el cumplimiento de sus normas.

Por el momento, la situación universitaria no tiene un horizonte de finalización claro. También las posturas siguen radicalizadas. La incapacidad de negociar que muestra el Vicerrector de Asuntos Estudiantiles de la UNAH, Ajáx Irías, quien sigue culpando al estudiantado por la pérdida de clases, se hace notar, pues en vez de propender a generar las condiciones para el diálogo, tomó el mismo camino que Castellanos de criminalizar al estudiantado por sus protestas, sin ofrecer soluciones.