Honduras estuvo indignada. Entre mayo y junio de 2015, miles de hondureños y hondureñas se manifestaron por las calles de Tegucigalpa, San Pedro Sula y, en menor cantidad, en otras ciudades del país, gritando consignas en rechazo a los actos de corrupción del gobierno anterior (2010-2014) y del actual, al propio estilo de los grupos de indignados de Nueva York o Madrid.

Incluso este movimiento género simpatía en capas medias de la sociedad, que tradicionalmente se muestran apáticas e inclusive rechazan este tipo de expresiones ciudadanas. Este ambiente de indignación genero el inicio de una huelga de hambre pocas veces vista en el país.

¿Por qué la MACCIH?

Por la presión de los indignados, por una oposición política cada vez más golpea por el poder oficial y un contexto internacional maleado con movimientos regionales. Esto, sumando al fracaso del Gobierno en acercar las diferentes posiciones del país y propiciar una dialogo nacional, que coloque a todos los actores nacionales en una ruta común.

Se encuentra una salida a la crisis nacional, con la ayuda de un actor igualmente en crisis de legitimidad: la Organización de Estados Americanos (OEA), el 19 de enero de 2016, después de varias rondas de negociación (que realmente fueron diálogos y listas de peticiones de los más diversos sectores del país), estires, encojes, se firma el Convenio entre el Estado y la OEA, que dan vida a la Misión de Apoyo Contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (MACCIH).

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Cronología

  • 19 de enero de 2016: Firma del Convenio.
  • 22 de febrero de 2016: Presentación oficial en el país.
  • 29 de marzo de 2016: Aprobación del convenio por el Congreso.
  • 19 de abril de 2016: instalación e inicio de operación de la MACCIH.
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Líneas de acción

  • Prevención y combate a la corrupción.
  • Reforma de justicia penal.
  • Reforma Político Electoral.
  • División de Seguridad Publica.

Peticiones ciudadanas y lo que se plasmó en el convenio

Las presiones que llevaron al gobierno de Juan Orlando Hernández a buscar una alternativa a la crisis de legitimidad de su gobierno y su partido, se centraron en la persecución de los responsables del desfalco del Seguro Social; la falta de aplicación de justicia ante muchos casos de corrupción en el país; la no solución definitiva a la corrupción policial; la mora e incapacidad de investigación del sistema de justicia; y muchas otras exigencias que fueron dándose en el transcurrir de los meses.

Al conocer el documento firmado por el Gobierno y la OEA (al parecer fueron negociaciones fuertes, que en algunos momentos estuvieron a punto de romperse por la poca voluntad del Gobierno en comprometerse con cambios verdaderos), observamos que la ilusión de tener un órgano parecido a la CICIG, del hermano país de Guatemala, se diluyeron, pues el Convenio no aspira a cambios profundos y la mayoría depende de la voluntad política del Gobierno.

¿Dónde está la MACCIH?

Muchas de las y los ciudadanos que participaron en las multitudinarias marchas de los indignados, personas muy comprometidas con el combate a la corrupción, juristas y procuradores, se preguntan hoy ¿Cómo opera la MACCIH? ¿Cómo recibe denuncias? ¿Qué competencias tiene? ¿Cómo logra cumplir las aspiraciones de esos miles de personas que muchas veces ni las fuertes lluvias de mayo detenía para exigir justicia?

Esa es una falencia aún grande de la MACCIH, ya que muchas veces se cree que su sede son los diferentes hoteles de la capital, donde participan con mucha regularidad en diferentes foros y eventos, y que su función es la de organizar grandes conferencias para disertar sobre la corrupción y que el vocero es la única persona que trabaja en la MACCIH.

¿Qué interés ha demostrado hasta la fecha?

La MACCIH ha mostrado más interés en las cámaras y focos que alumbran a su vocero, que en lograr reformas estructurales.

Una segunda prioridad, es el interés en reunirse con los representantes de los diferentes partidos políticos para discutir sobre la regulación de fondos de los partidos, en especial de las campañas políticas. Sobre este punto, no sabemos si es ingenuidad o una cómoda complicidad de parte de la MACCIH con la clase política del país, pues todo buen lector de la realidad del país sabe que es poco probable que exista un acuerdo entre los partidos y, peor, que se vaya a aprobar una regulación “fuerte” o restrictiva sobre este tema.

Así, el accionar de la MACCIH no es más que negativo durante sus primeros 6 meses de existencia. Más parece confirmar uno de los grandes temores que se mencionaron en su creación: la MACCIH debe trabajar independiente a las fuerzas oscuras que han degradado la institucionalidad publica en el país y debe demostrar rápidamente que no serán una instancia más de burocracia sin resultados concretos.

¿Que podría pasar en el futuro con la MACCIH?

Aunque 6 meses es un periodo corto para dar un vaticinio concluyente sobre la MACCIH, si es importante resaltar que está ante una nueva oportunidad de demostrar que realmente será una instancia que genera cambios profundos. Esto lo veremos en los resultados que arroje su primer informe de gestión, donde podrán colocar cuáles han sido sus principales avances, pero aún más importante, cuáles han sido las dificultades y retos que han encontrado y que deberá desentramar el Estado de Honduras en harás del complimiento fiel al convenio de su creación.

Muchos esperamos encontrar en ese informe una vez se haga público por el Gobierno, proceso que consideramos de antemano difícil, por ejemplo: la lista de leyes que obstaculizan el desempeño de la MACCIH, encabezada por la Ley de Secretos Oficiales.

Aun debemos esperar las acciones concretas de combate a la corrupción y fomento de la transparencia en la institucionalidad publica, dado que sabemos que la realidad del país es difícil y oscura en estos temas, y que las estructuras de corrupción también están jugando su parte por hacer que fracasen los esfuerzos de la MACCIH.

Lo que sí queda claro, es que la MACCIH ha iniciado la cuenta regresiva del “beneficio de la duda” que muchos sectores le dieron para demostrar que no sería una instancia más de la OEA, que firma muchos documentos y se toma muchas fotografías, pero no tiene resultados concretos a las aspiraciones ciudadanas del país.