El Cardenal Óscar Rodríguez, el Rector de la Universidad Católica de Honduras Elio Alvarenga y el obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Tegucigalpa Juan Pineda, fueron vinculados a una Red de Corrupción y lavado de activos, según informaciones entregadas por Radio Globo y El Confidencial de Honduras

Ambos medios de comunicación denunciaron las “bajezas morales de quienes presiden la Iglesia Católica”, a los que implicaron en lavado de activos, enriquecimiento ilícito, homosexualismo, persecución contra disidentes y despilfarro de recursos, los que afectaron a la Universidad Católica de Honduras.

Fuente de información

Según los medios, las informaciones fueron obtenidas de un documento elaborado por sacerdotes y laicos que buscan el adecentamiento de la Iglesia y de la Universidad Católica, por lo que condenan al Cardenal por su falta de moral y adoración al poder.

Supuestamente, la Red de Corrupción sería liderada por el Cardenal Óscar Rodríguez, en confabulación con el rector Elio Alvarenga y el Obispo Juan Pineda, quienes en 13 años lograron apropiarse de más de 130 millones de lempiras.

Para mantener el control de posibles denuncias que podrían afectar la Red, el Cardenal Rodríguez realizó diversas purgas contra sacerdotes, algunos de los cuales fueron enviados al extranjero para acallar sus críticas y otros relegados a capillas de menor relevancia, como el sacerdote Ovidio Rodríguez.

red de corrupción

El documento difundido por los medios, también acusa el marcado homosexualismo del Obispo Pineda, dilucidando que sus prácticas reñidas con la religión las ejercía en el mismo terreno de la Universidad, donde tiene un espacio construido especialmente para él, y las financiaba con fondos provenientes de la rectoría de la casa de estudios católica.

Nepotismo

Globo y El Confidencial, además revelaron el nepotismo que se originó para mantener la Red de Corrupción de la Iglesia explotando la Universidad Católica. Así, el primo del Rector, Misael Arguijo Alvarenga, funge como Vicerrector Académico y su cuñada Lourdes Fortín es la Coordinadora Regional de Postgrado. Ambos también recibieron supuestamente dineros de la Red.

Por su parte, el informe revelado por ambos medios dispone que el Rector maneja una doble contabilidad. Una pública dirigida a financiar las actividades de las iglesias en Honduras, y la segunda cercana a mil millones de lempiras provenientes de matrículas y mensualidades de estudiantes para financiar los gastos del Cardenal y sus allegados.

Aparentemente, desde la doble contabilidad, se le realiza un depósito personal al Cardenal de 1 millón de lempiras mensuales y en diciembre se le entregaban 2,5 millones de lempiras, lo que en 13 años sumarían más de 130 millones de lempiras recibidos por el cardenal para gastos personales y sin estar sujetos a la rendición de cuentas.

Afectados por la Red

Según los medios denunciantes, el documento que revela la Red de Corrupción indica que el Rector de la Universidad, para poder sostener el pago al Cardenal, realizó despidos injustificados y recortó los derechos laborales de docentes, quienes dejaron de percibir beneficios de Ley por cerca de 115 millones de lempiras.

Entre el personal despedido se menciona a Ricardo Donohue, Virginia de Avilés, Gustavo Izaguirre, Martha Abarca, Virgilio Solis, Vilma Espinal, Mario Meraz, Raúl Díaz, Mercedes Grisaleñan, Karen Heinze, Guadalupe Ramos, Mirna Rosales, Sandra Velásquez, entre otros.

Supuestamente, al conocerse el informe al interior de la Iglesia Católica, se designó una comisión de cuatro cardenales para suplantar las funciones del Cardenal: Ángel Garachana, Héctor García, Hector Camilleri y Guido Charbonell, quienes oficiarán a través de la Conferencia Episcopal para levantar la Iglesia hasta que llegue la jubilación del Cardenal en menos de 1 año.

Hasta el momento, el informe no ha trascendido ni se ha puesto a disposición de las autoridades competentes, por lo que se presume que el Cardenal y su séquito no rendirán cuentas por el supuesto dinero malversado y sólo esperarán las sanciones que el derecho canónico imponga.