Al aceptar ser el candidato del Partido Republicano, Donald Trump ratificó su compromiso a sus votantes de construir un “muro” a lo largo de la frontera con México, idea poco novedosa porque el 2006 el Expresidente George Bush ya había construido 650 millas de muro entre ambos países, obviamente sin ningún impacto social.

Trump imagina que su muro frenará la migración ilegal, el narcotráfico y la violencia, problemas sociales que no han podido ser derrotados por ninguna política pública en el mundo, pero que un simple muro debería solucionar.

Los muros entre países no son nuevos. Roma construyó uno 120 años después de Cristo, está la gran muralla China, el muro de Berlín; actualmente construyen muros Hungría, Irlanda, España, Israel, Turquía, Arabia Saudita, Brasil y aproximadamente 7 países más por causas políticas, religiosas, terroristas y otras, pero ninguno ha servido a sus fines en el pasado ¿Por qué sería diferente ahora?

Honduras y el muro

Sin embargo, si se llegase a concretar el muro, Honduras se vería afectado en diversos aspectos. En el tema de emigración, anualmente entre 80 y 100 mil hondureños se suben a “La Bestia” para llegar a Estados Unidos, pero de estos cerca de 8,000 quedan detenidos en cárceles fronterizas mexicanas, 20 mil los retorna Estados Unidos y un porcentaje no determinado muere o es mutilado en el trayecto. El resto de personas llega a EE.UU. desde donde envían remesas al país, las que contribuyen en un 17% del PIB.

Si estuviese el muro, los migrantes que pasarían a los Estados obviamente se reducirían, lo que impactaría en el crecimiento económico hondureño porque llegarían menos remesas o incluso se detendrían en el caso de los indocumentados al aplicarse la Ley Patriota. Esto tendería a elevar la inflación, depreciaría más el lempira, aumentarían los impuestos para aliviar la falta de circulante y se tendría que crear un mecanismo de atracción de inversión extranjera o impulso de la inversión nacional para la construcción de empresas que logren aportar en igual medida al PIB, este último hecho es casi una fantasía con las políticas tributarias actuales.

En el plano económico Estados Unidos también sufriría porque los migrantes indocumentados suplen una gran cantidad de mano de obra barata que emplean las empresas para aminorar costos. Trump busca que los migrantes reciban el mismo salario que un estadounidense, lo que aminoraría la migración, pero también subiría los costos de producción de esas empresas, causando una posible recesión económica, que impactará igualmente a Honduras.

La cooperación internacional de Estados Unidos, que inyecta 39 millones de dólares a Honduras, también se afectará, pues para mitigar el impacto económico de sus medidas, Trump plantea que la misma cantidad de dinero debe ser retornada, permitiendo un mayor acceso de sus empresas a los mercados emergentes como condición para seguir recibiendo ayuda. Además, inyectará menos recursos a las instituciones multilaterales, lo que mermaría los préstamos a Honduras para la construcción de grandes obras.

El tema medioambiental del muro no afectará a Honduras, pero sí a 60 especies de fauna, ya que limitará el libre tránsito de las especies por su ambiente. Los pasos de agua también sufrirán y ciudades como Nogales, que ya tiene muro, se vio expuesta a inundaciones por el bloqueo de los causes del río.

Si México paga el muro, Honduras también sufre

Para que México pague el muro, Trump espera bloquear el envío de remesas de los indocumentados y documentados con la aplicación de la Ley Patriota, sanción que se levantará cuando se termine de construir el muro y México aporte entre 5 y 10 mil millones de dólares para su edificación. La Ley Patriota, mientras esté en vigencia, también va a afectar el envío de remesas a Honduras, de legales e ilegales, deprimiendo la economía nacional.

Asimismo, elevaría las tasas de importación proveniente de cualquier transporte que provenga de México, lo que afectaría las exportaciones de Honduras que viajan por tierra. Aunque este aspecto no ha sido precisado por Trump a cabalidad.

Trump espera solucionar los problemas de sus ciudadanos con un simple muro, pero la globalización involucra factores que el candidato republicano ha omitido porque seguramente no tiene una respuesta, real ni ridícula, para solucionarlas. La migración seguirá existiendo desde países en vías de desarrollo como el nuestro, pues la esperanza de una mejor economía es superior a cualquier riesgo para los migrantes; el narcotráfico tiene mecanismos y herramientas que fácilmente pueden superar un me 4 metros de altura y la violencia es un fenómeno existente en todas partes.

El muro Trump, más que una solución, es un retroceso político, que sacaría a la luz la xenofobia e ignorancia del 65% de estadounidenses que están a favor del muro, aunque con diferentes niveles de apoyo a las políticas que lo acompañan para que México pague el monumento a la politiquería del candidato republicano.