Las reformas tributarias implementadas en América Latina sólo han provocado un leve aumento en la recaudación tributaria, ya que los impuestos directos no generan suficientes ingresos fiscales para causar un impacto importante en la redistribución.

Este resultado se debe principalmente al bajo nivel de tasas impositivas efectivas en América Latina, especialmente en los aplicados a las personas de altos ingresos.

Es por ello que la CEPAL, en su Estudio Económico de América Latina y el Caribe 2016, revela que la evasión es uno de los puntos débiles de las economías de América Latina. La evasión llega según estimaciones a 340,000 millones de dólares, el 6,7% del PIB de la Región.

El nivel de evasión corporativa del impuesto sobre la renta va, según las estimaciones, de un 26,6% en el Brasil a un 65% en Costa Rica y el Ecuador, por lo que se percibe como difícil disminuir estos indicadores.

Para combatir este flagelo, se requieren cambios administrativos en las estructuras tributarias de los países, con el fin de mejorar la recaudación, dados los elevados niveles de informalidad, pobreza y desigualdad socioeconómica.

Evasión del comercio internacional

Los flujos financieros ilícitos provocados por el comercio internacional constituyen otra fuente considerable de tributos, señala el informe.

Estos flujos ilícitos provocados por la manipulación de precios del comercio internacional representan el 1,8% del PIB regional (765,000 millones de dólares de 2004 a 2013), siendo sus causas la sobrefacturación de las importaciones y la subfacturación de las exportaciones.

La mayoría de los flujos ilícitos surgen de transacciones con Estados Unidos (38%) y China (19%), afectando los sectores de maquinarias eléctricas y reactores nucleares, calderas, máquinas, entre otros.

La solución propuesta por la CEPAL se orienta a profundizar los mecanismos de cooperación entre países y bloques regionales.

Estudio Económico de América Latina y el Caribe 2016

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